Representación del dance de Las Pedrosas
Itinerario
El espectáculo se iniciaba en la puerta de la iglesia. Consistía el recorrido en dar una vuelta al pueblo, por sus afueras, hasta llegar a la ermita de San Roque, situada a unos 500 metros del casco urbano. Se volvía de nuevo a la iglesia, tras haber efectuado cuatro o cinco paradas, una de ellas en la plaza del pueblo, donde hacía su aparición el rabadán.
Instrumentación y desarrollo
El tiempo para su desarrollo era siempre la mañana. Los participantes en la procesión se formaban en el orden siguiente:
- El mayoral, con su palo de pastor como símbolo de mando.
- Los ocho danzantes, en formación de a dos.
- El rabadán.
- San Bartolomé.
- San Roque.
- La Virgen.
- El sacerdote.
- El pueblo.
Fases de la representación
Pueden distinguirse tras fases en su representación; fases que coinciden con el tipo de instrumentos utilizados para la ejecución de cada una de ellas:
1. El pasacalles
Es la parte del baile en la que se utilizaban espadas militares, con las que golpear por arriba, y espadines que servían para dar el golpe abajo.
2. El paloteado
Estos pasos de baile se acompañaban con unos palos de cualquier tipo de madera, aunque destacaba la de boj por su resistencia y buena resonancia. Tenían un largo aproximado de 50 centímetros y se adornaban con cintas de colores.
El paloteado se repetía tres o cuatro veces consecutivas, a la vez que se cantaba lo siguiente:
De la Alemania ha venido
y un forifito alemán
y ay, ay,
publicando la sirena
con amor,
con dolor,
corazón y lealtad.
La, la, la, la, ra, la, la lá.
La, la, la, la, ra, la, la lá.
Y a la, lá.
Y a la, lá.
Y a la, la, la, la, lá.
3. El trenzado o mástil con cintas
En la plaza del pueblo, bailaban alrededor de un mástil sostenido por un danzante suplente. Del mástil salían ocho cintas de colores diferentes, cogida cada una por un danzante.
Aquí, en la plaza, aparecía el rabadán con un burro cargado de pellejos, simulando que venía del monte, y decía:
que al juntar nuestro rebaño,
ayer tarde me contaba
las buenas fiestas de este año.
A lo que el mayoral contestaba, estableciéndose la disputa entre los dos pastores.
Acabada esta fase, el rabadán dejaba el burro y acompañaba al grupo hasta la plaza de la iglesia. Como en la puerta de la ermita, aquí comenzaban a recitarse los dichos: el rabadán y el mayoral proferían las "picardías" o dichos sacados de eventos cotidianos, alusivos a los danzantes o a autoridades locales. Por otro lado, los danzantes dedicaban sus dichos al santo. Veamos algunos ejemplos:
A nuestro patrón San Roque
yo le tengo que pedir
que nos des buenas cosechas
y que te acuerdes de mí.
Glorioso patrón San Roque,
te pido con devoción
que me guardes bien la viña
que tengo en tu carasol.
A nuestro patrón San Roque,
aunque esté mal comparado,
le tengo envidia a tu perro
porque está siempre a tu lado.
Al repartir las semillas
por nuestros campos secanos,
todas las horas del día
con el sudor las regamos.
O ejemplo del dicho pronunciado por el mayoral alusivo al rabadán:
Este se llama Sebas,
tanto sacar a Campos
por terreno Puyescas,
por eso se le han quedado
las pantorrillas tan secas.
A lo que el rabadán respondió:
Ya darías cinco duros
si las tuvieras como éstas.
Texto extraido de:Revista del Centro de Estudios de las Cinco Villas
Suessetania, Junio 1999 nº11.
